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Por qué la Meditación no es Psicoterapia
por Patrick Kearney
Aún loco después de todos estos años: Por qué la
meditación no es psicoterapia
Introducción
Existe gran interés en la meditación Budista en la
Australia contemporánea, especialmente entre psicólogos y
psicoterapeutas que buscan integrar la meditación Budista, y en
particular la meditación vipassana de la escuela Theravada de Budismo,
con variadas formas de psicoterapia. La popularidad de este acercamiento
se demuestra en el éxito de libros tales como "Un camino con corazón:
una guía a través de los peligros y promesas de la vida espiritual" de
Jack Kornfield, un best-seller que ha tenido un enorme impacto en mucha
gente, incluyendo no-meditadores. De hecho, Jack Kornfield es una de las
influencias centrales tras este movimiento. Siendo él mismo un exitoso
profesor de meditación y psicoterapeuta, ha inspirado al menos a otros
dos terapeutas, ambos sus estudiantes de meditación, para escribir
acerca de psicoterapia y meditación: Jeffrey Rubin, autor de "Psicoterapia
y Budismo: Hacia una integración"; y Mark Epstein, autor de "Pensamientos
sin pensador: Psicoterapia desde una perspectiva Budista."
Mientras leía estos libros no sentí la excitación que
viene al descubrir una forma nueva y culturalmente relevante de
encontrarse con la esencia atemporal del Buda-Dhamma. Sino que, me sentí
de alguna forma perturbado por lo que veo como una creciente confusión
acerca de la naturaleza de las enseñanzas Budistas y una disposición a
distorsionar y diluir estas enseñanzas, aparentemente para así hacer la
meditación Budista más vendible en nuestro mercado espiritual
contemporáneo.
En este documento deseo discutir los asuntos que yo
siento que cultivan estos tres libros en particular, viéndolos como
representativos de un movimiento más amplio. En este punto deseo
declarar mi propio interés en esta discusión. He practicado meditación
Budista por 20 años, desde 1984 en la tradición del fallecido Mahasi
Sayadaw de Birmania, principalmente bajo la guía del Sayadaw U Pandita
Bhivamsa (del Mahasi Sasana Yeikta y recientemente del Panditarama
Yeiktha) y del Sayadaw U Janaka Bhivamsa (del Chanmay Yeiktha.) He
tenido muy breve exposición a la tradición vipassana Americana, aunque
si tengo algo de experiencia del Zen Americano obtenido a través de dos
años de práctica con la Sangha del Diamante en Hawai. Tampoco he tenido
exposición a la psicoterapia Occidental. Así que hablo como alguien
ignorante de la práctica psicoterapeuta pero con gran respeto por las
tradiciones del Budismo Theravada, y me apresuro al juicio en la
situación en que me encuentro, en el mejor de los casos, familiarizado
con solo mitad del territorio.
Meditación Oriental y psicoterapia Occidental
En "Un camino con corazón", Jack Kornfield alza el
asunto de la relación entre la meditación tradicional Budista y la
psicoterapia Occidental. El Budismo siempre a sido una religión
extremadamente adaptable, y demuestra una habilidad proteica de
ajustarse a nuevas culturas. El Budismo tiende a tomar elementos
existentes de una nueva cultura anfitrión y "budizarlos", usándolos como
vehículos para sus insights fundamentales. Pero la adaptación cultural
es un proceso de doble vía, y el Budismo mismo es transformado a medida
que se mueve de una cultura a otra. Vivimos un periodo en el que las
formas Asiáticas de Budismo se están adaptando a la cultura
contemporánea de Occidente, y Jack Kornfield ve la psicología Occidental
como ese aspecto de la cultura Occidental que está proveyendo el impacto
más significativo al Budismo (244). Sus palabras son repetidas por Mark
Epstein en "Pensamientos sin pensador", quien compara nuestra situación
con la encontrada por los Budistas cuando el Budismo Indio llegó a
China. El Budismo Indio fue traducido a términos Taoístas por los
Chinos, y este proceso de "significación" cambió al Budismo Indio en
Budismo Chino. Hoy, Epstein dice, mientras las formas Asiáticas de
Budismo están transformándose en Budismo Occidental mediante el mismo
proceso de traducción, es el lenguaje del psicoanálisis el que está
proveyendo del vehículo para que los insights del Buda sean presentados
a Occidente (7).
Sufrimiento
Oriente y Occidente
¿A qué punto puede la psicoterapia cubrir de luz a
las enseñanzas Budistas? Permitámonos examinar cómo las terapias
entienden la primera de las Cuatro Nobles Verdades, la del sufrimiento.
Es axiomático para todas las tradiciones Budistas que las personas
comienzan meditación debido a su descubrimiento de la Primera Noble
Verdad: la de dukkha, sufrimiento o insatisfacción. El Buda enseñó que
toda experiencia es fundamentalmente insatisfactoria, ya sean formas
groseras de dolor físico y angustia mental, o las experiencias de
placer, éxito y satisfacción que normalmente estimaríamos de placenteras
e incluso dichosas. En breve, ¿Por qué comenzamos la práctica de la
meditación? Porque tenemos dolor, y sabemos que tenemos dolor. Kornfield
plantea la pregunta de la relación entre meditación y psicoterapia
argumentando que hay un tipo muy específico de sufrimiento que los
Occidentales traen a la práctica de meditación. Él dice: La práctica
espiritual atrae a mucha gente herida que recaen en tal práctica para su
propia sanación. Los números parecen estar creciendo. El empobrecimiento
espiritual de la cultura moderna y el número de niños criados sin una
familia nutriente y apoyadora crece. El divorcio, alcoholismo, las
circunstancias traumáticas o desafortunadas, las prácticas dolorosas de
crianzas de niños, niños encerrados con llave, y niños criados en base a
televisión, producen personas que carecen de un sentido interior de
seguridad y bienestar. Estos niños crecen en cuerpos de adultos, pero
aún se sienten como niños empobrecidos. Muchos "niños adultos" viven en
nuestra sociedad. Su dolor es reforzado por el aislamiento y negación de
sentimientos, lo que es común en nuestra cultura".(204)
Epstein concuerda con esta preocupación. Argumenta
que los Occidentales comúnmente sufren lo que ha sido llamado la falta
básica, un hambre espiritual crónica provocado por una inadecuada
atención en la infancia, negligencia más que abuso (173). Epstein
continúa diciendo: Desde la perspectiva Budista, el paralelo más
cercano yace en las descripciones del reino de los fantasmas hambrientos.
Muchos Occidentales requieren un acercamiento combinado de psicoterapia
y meditación precisamente porque el reino de los fantasmas hambrientos
están tan fuertemente representado en sus psiquis. Este es un fenómeno
que es nuevo para la historia registrada del Budismo: nunca ha habido
tantos Fantasmas Hambrientos embarcados en la práctica Budista.
(174) Kornfield y Epstein concuerdan en que la situación que los
meditadores Occidentales contemporáneos enfrentan es única. Kornfield le
llama a las personas que sufren de esta hambre espiritual única, "niños
adultos," personas que carecen de un sentido saludable de su ser y que
son espiritualmente arrastrados por el sufrimiento que tienen que pasar
en la niñez y sus negaciones inconscientes de este sufrimiento (Kornfield:
217; & Epstein: 176-8).
Dado que los meditadores Occidentales se enfrentan
con formas culturalmente únicas de sufrimiento, le sigue que estos tipos
particulares de sufrimiento son mejor lidiados con las técnicas de la
psicoterapia Occidental que ha sido desarrollada dentro de esta cultura
para lidiar con los problemas específicos de esta cultura. Kornfield
dice: La psicoterapia trata en formas dirigidas y poderosas la
necesidad de sanación, la reclamación y creación de un sentido saludable
de sí mismo, la disolución de miedos y compartimentos, y la búsqueda de
una manera creativa, amorosa, y llena de vivir en el mundo. (245)
Habiendo establecido que los Occidentales pasan por
formas únicas de sufrimiento para las que la psicoterapia a desarrollado
técnicas para lidiar con ellas, Kornfield comienza a argumentar que a
meditación sola no es suficiente para sanar muchos de los profundos
asuntos que descubrimos en el curso de nuestra meditación (245). La
meditación sola no es suficiente. Él hace la afirmación extraordinaria
de que al menos la mitad de los estudiantes del retiro anual de tres
meses en el Insight Meditation Society no pueden practicar Meditación de
Insight tradicional, "porque encuentran tanta tristeza, miedo
irresueltos, y asuntos de desarrollo hirientes y no finalizados del
pasado" (246). Él sigue esta revelación con un número de historias
relacionadas con cómo estudiantes específicos fueron bloqueados en su
meditación pero que exitosamente resolvieron estos bloqueos una vez que
fueron capaces de identificar eventos traumáticos o insatisfactorios o
incluso relaciones abusivas del pasado. Además narra historias de
fracasos espectaculares en la práctica espiritual cuando estos asuntos
fueron descuidados. De hecho, muchos de los argumentos de Kornfield
están basados en casos de éxito y fracaso en meditación por el que todos
pasan para apoyar su visión de las limitaciones de la meditación
tradicional sin psicoterapia. Mientras estas historias son interesantes
y a veces incluso instructivas, las implicaciones tras esta visión
necesitan ser examinadas.
Estuve al principio perplejo por la afirmación de
Kornfield de que al menos la mitad de sus estudiantes que intentaban
practicar meditación vipassana tradicional en el IMS no lo pueden hacer.
Esta es una extraordinaria admisión de fracaso para cualquier profesor
de meditación o centro de meditación. En mi experiencia como practicante
y profesor - y debo admitir tener muy limitada experiencia como profesor
– solo he visto evidencia de una taza de fracasos tan grande entre los
estudiantes en circunstancias donde era muy claro que los profesores
estaban haciendo un muy mal trabajo. Tampoco he visto evidencia alguna
de que tales fracasos estén confinados a un grupo cultural o etnia
específicos. Es verdad que la meditación vipassana es muy difícil, y es
verdad que muchos estudiantes embarcados en esta práctica pasan períodos
de tiempo significativos, incluso largos, atascados, no moviéndose a
través de las etapas de vipassana nana, o conocimientos de insights,
como son descritos en la literatura tradicional de meditación. Pero
nunca he experimentado una situación en que nada menos que la mitad de
las personas que comienzan una práctica de meditación intensiva sean
psicológicamente incapaces de comenzar. Si la afirmación de Kornfield es
verdad, algo muy extraño está ocurriendo en el mundo de la enseñanza de
la meditación vipassana.
Otro aspecto de esta afirmación que me dejó perplejo
fue el sentido de sentirse especial que subyace en ella; el sentido de
que nosotros como Occidentales con "O" mayúsculas, somos únicos,
especiales, para nada como aquellos lejanos extranjeros Orientales con
"O" mayúscula. De hecho, en mi trabajo como estudiante y profesor de
estudios Budistas en una universidad Occidental (con "O" mayúscula)
moderna, siento una señal de advertencia instantánea cuando alguien
comienza a lanzar etiquetas como "Occidental" y "Oriental", y basando
argumentos en este nivel de generalización. Este es un hábito muy
querido por los alumnos de pregrado de primer año, pero les apunto que
cualquier argumento basado en este nivel de generalización será
invariablemente echado al fuego una vez que sea seriamente examinado.
Este tipo de argumento requiere una fuerte
polarización entre dos extremos, pero soportadores opuestos. Cualquier
intento de exaltar a un grupo como encarnando únicamente algún rasgo
especial o set de rasgos requiere un fuerte sentido del "Otro," algún
otro grupo que encarne los rasgos opuestos. Quizás uno de los ejemplos
más extremos de esto en la cultura Occidental fue visto en la Alemania
Nazi, donde la idealización Hitler de los Alemanes Arios requirió de la
invención de un polo opuesto de Judíos demonizados. En el caso del
argumento de Kornfield, si sostenemos a una cultura Occidental como
únicamente enferma necesitamos un polo opuesto, una utópica Otra cultura
donde las personas son únicamente sanas. Aparte de un historia de cuán
bien fue tratada su hija por sus profesoras de danza Balinesa, Kornfield
hace solo un intento de presentar esta Otro elusivo cuando dice: En las
mejores de las culturas tradicionales, donde las personas son acogidas y
nutridas tanto a nivel físico como espiritual, ellos crecen con un
sentido de amplios recursos internos y externos. (217)
Desafortunadamente, Kornfield no nos dice cuáles son
estas culturas. ¿Aún existen? ¿Dónde están? O ¿está hablando
históricamente, de culturas que una vez existieron pero ya no?
Demonizar un tipo de cultura e idealizar otra nos
salva del enfrentarnos al desagradable hecho de que el sufrimiento es
universal, de que los miembros de cada sociedad sufren en todas las
formas concebibles. ¿Kornfield espera que creamos que el abuso de niños
y abandono son únicos en Norte América? Consideremos lo que sabemos de
la antigua India en el tiempo del Buda. Como toda sociedad tradicional
altamente desarrollada, India tenía una gran población esclava. Una
considerable proporción de la población nacía, crecía y moría sabiendo
que no merecían ni sus propios cuerpos. Prácticas que condenaríamos como
aborrecibles formas de abuso sexual eran tan rutinarias en tales
sociedades que no eran ni siquiera dignas de comentar. ¿Podemos estar
seguros de que estos esclavos disfrutaban de prácticas saludables de
crianza de niños? Consideremos a las mujeres en la India tradicional. ¿Realmente
piensa Kornfield que las mujeres, que eran bienes muebles de sus
parientes hombres desde el nacimiento a la muerte, que tenían poco o
nada de control sobre sus vidas a menos que escaparan a la sangha, que
estas mujeres estaban provistas de recursos interiores y exteriores
únicamente ausentes en el Occidente contemporáneo? Y aparte de
considerar a esclavos y mujeres (que juntos conformaban la mayoría de la
población), ¿dónde estaba la calidad de la infancia en una sociedad
donde la vasta mayoría de las personas, esclavas o libres, hombres o
mujeres, eran puestos a trabajar a la edad más temprana posible? ¿Dónde
estaba el sentido de seguridad interior en una sociedad donde las vidas
de la gran mayoría de la población consistían en trabajos forzados
interminables acompañados de inseguridad sin fin, la inseguridad que
vino de cierto conocimiento de que la pregunta de que si serían capaces
de comer en el año siguiente estaba determinada completamente por la
calidad de la próxima cosecha?
Olvidemos las sociedades del pasado. Cualquiera que
ha practicado meditación en Birmania está de acuerdo con que los
Birmanos dan toda la apariencia de ser extremadamente exitosos en la
práctica intensiva de meditación. ¿Está Kornfield seriamente sugiriendo
que las clases medias y altas Californianas sufren más que los Birmanos
viviendo bajo las tiernas misericordias de uno de los regimenes más
violentamente represivos en el planeta? Cualquier sugerencia así es
obviamente bizarra en extremo – lo cual debe ser el por qué él asienta
la existencia del Otro en tan vagos términos.
Meditación y las Cuatro Nobles Verdades
Observemos con más profundidad esta afirmación.
Mencioné recién cómo las Cuatro Nobles Verdades proveen de un punto de
partida para la práctica Budista. Las Cuatro Nobles Verdades proveen de
la estructura fundamental a todas las tradiciones Budistas, al punto que
toda enseñanza espiritual que se adecue a esta estructura puede ser
legítimamente considerada como Budista, sin importar cualquier
peculiaridad cultural, y cualquier enseñanza espiritual que no se adecua
a esta estructura no puede ser legítimamente considerada como Budista.
Las Cuatro Nobles Verdades son: dukkha; el surgimiento de dukkha; el
cese de dukkha; y la vía que lleva al cese de dukkha. El Buda declaró la
escandalosa afirmación de que su camino de práctica – el Noble Camino
Óctuple – lleva al cese completo del sufrimiento. Esta afirmación se
basa en éstas cuatro verdades, y estas cuatro verdades son universales
pues se refieren a la estructura de la experiencia, no al contenido de
la experiencia.
La clava para comprender a lo que el Buda está
llegando, es ver cómo las cuatro verdades están cohesionadas. Toda
experiencia tiene un principio; toda experiencia tiene un fin. Toda
experiencia surge y cesa (las verdades segunda y tercera). Este
surgimiento y cesar es estructural; es irrelevante de qué tipo de
experiencia estamos hablando, ya sea placentera o dolorosa, física o
mental, Oriental u Occidental. Más aún, las experiencias surgen y cesan
debido a causas. No surgen y cesan aleatoriamente, sino que debido a
causas específicas que pueden ser descubiertas en el curso de la
meditación vipassana. El hecho que toda experiencia surge y cesa, hace
de la experiencia en sí fundamentalmente insatisfactoria (la primera
verdad). Le sigue al hecho que toda experiencia cesa debido a causas
específicas, que si descubrimos aquellas causas y les permitimos que se
manifiesten, podemos descubrir la vía para llevar la experiencia
dolorosa a un final (la cuarta verdad). Las Cuatro Nobles están
cohesionadas. Por eso el Buda dijo: Aquel que ve dukkha ve también el
surgimiento de dukkha, ve también el cese de dukkha, y ve también la vía
que lleva al cese de dukkha. (S5.437)
Lo que Kornfield está sugiriendo es que la vía que
lleva al cese de dukkha no funciona para ciertos tipos de sufrimiento.
Hay ciertos tipos específicos de sufrimiento que son inmunes al camino.
Pero el camino no se ocupa de tipos específicos de sufrimiento, o tipos
específicos de experiencia, sino simplemente del hecho que todo
sufrimiento, del tipo que sea, surge y cesa. Debido a que todo
sufrimiento, del tipo que sea, surge y cesa, por eso todo sufrimiento
puede ser traído al punto del cese, y el traer el sufrimiento a este
punto de cese es la práctica del camino.
Debido a que el camino se ocupa de las estructuras
subyacentes y universales de la experiencia, si es verdad que algunos
tipos de experiencia son inmunes al tratamiento provisto por el camino,
entonces toda experiencia debe ser inmune al camino. Si es verdad que la
meditación vipassana no funciona para ciertos tipos de sufrimiento,
entonces no funciona para ningún tipo de sufrimiento. Y si la meditación
vipassana no funciona, entonces no hay Tercer Noble Verdad – y no hay
camino que lleve al cese del sufrimiento. Y dado que las Cuatro Nobles
Verdades están cohesionadas, si una verdad es negada, todas son negadas,
y el Budismo simplemente ha desaparecido por la ventana.
Sin embargo, puede ser objetado en este punto que mi
análisis va demasiado lejos. ¿Está Kornfield realmente negando las
Cuatro Nobles Verdades? ¿O es él simplemente diciendo que algunas
personas necesitan ayuda extra para capacitarlos para comprometerse
seriamente con la meditación vipassana? En otras palabras, ¿Está el
simplemente sugiriendo que la psicoterapia puede jugar un rol de apoyo
efectivo en la práctica tradicional de meditación? Para examinar esta
pregunta, debemos examinar cómo trata Kornfield al Budismo en su libro,
"Un camino con corazón."
La Gran Vía
Durante el curso de su libro, Kornfield presenta una
visión del Buda y sus enseñanzas que están basadas en un concepto en
particular del rol de las tradiciones espirituales, un concepto que
podríamos ligeramente describir como liberal universalista. Él introduce
esta visión en los comienzos del libro, por ejemplo cuando compara la
práctica espiritual a un viaje cuesta arriba a una montaña, y nos
advierte que "es crucial entender que hay muchos caminos hacia la cima
de la montaña – que nunca hay solo una verdadera vía" (32). Él ve las
variadas tradiciones como mapas que guían al buscador montaña arriba.
Diferentes tradiciones describen diferentes caminos, y todos los caminos
son igualmente válidos, todos pueden ser útiles para el serio buscador.
Kornfield fue entrenado primeramente en la meditación
vipassana del Budismo Theravada, y podemos ver cómo él aplica su actitud
universalista liberal a esta tradición. En Theravada encontramos un
género literario de manuales del camino, enseñanzas que describen el
camino de la meditación vipassana de principio a fin. Probablemente el
más conocido y elaborado de estos está en el Visuddhimagga, un texto
medieval escrito en el siglo V por el Acariya Buddhaghosa. Aquí
encontramos en elaborado esquema del camino analizado en términos de 16
nanas, o conocimientos, y Kornfield dedica parte del Capítulo 10 para
presentarlo a sus lectores. Sin embargo, introduce su descripción con
una advertencia:
"El mapa de los Ancianos es usado en Meditación
Insight. A medida que lees acerca de ella en detalle, mantén en mente
que tales mapas son tanto de ayuda como limitantes. Dependiendo de la
forma de práctica usada y el individuo, la meditación puede progresar en
formas bastante distintas. Los textos místicos fuera del Budismo además
describen el proceso de despertar, en cientos de otros lenguajes y
paisajes, aunque todos comparten elementos comunes. Así que ofrezco este
mapa con algo de precaución, como un ejemplo de promesas y peligros que
podemos encontrar en nuestro viaje espiritual."(137)
Nótese la advertencia para el descuidado lector. Los
mapas son de ayuda, pero son aparentemente peligrosos (de otra manera, ¿por
qué la necesidad de advertir?) ya que son limitantes. ¿Pero qué es lo
que es lo limitante? Antes en su libro, Kornfield introduce la noción de
la "Gran Vía," de la que cualquier enseñanza dad o práctica es
simplemente una parte (por ejemplo, 121). El Budismo en general, y el
Budismo Theravada en particular, es meramente un aspecto de esa Gran Vía.
Mientras que la Gran Vía parece ser muy atractiva en manos de un hábil
escritor como Jack Kornfield, tiene un problema fundamental: en realidad
no existe; o bien, existe solo en la imaginación de Kornfield. Cuando
digo que en realidad no existe, quiero decir que no hay tradición
Budista viviente en el planeta que se manifieste como la Gran Vía,
descrita por Kornfield.
Esto saca a flote el asunto de a qué nos referimos
exactamente cuando usamos la palabra "Budismo." Puede que ustedes
recuerden el escándalo que se rompió luego de que el Papa Juan Pablo II
publicó un libro llamado "Cruzando el umbral de la esperanza," en el
cual explicó su visión de mundo, incluyendo su visión de otras
religiones. Dedicó un capítulo al Budismo en el que lo describe como un
sistema ateísta que pretende hacer de sus devotos perfectamente
indiferentes al mundo que los rodea (86).
Esta descripción del Budismo provocó gran ofensa a
los Budistas alrededor del mundo, porque la vieron como descarada
propaganda diseñada para desacreditar su religión. El problema con la
descripción de Juan Pablo del Budismo, el factor que la hizo ser
propaganda en vez de genuino análisis, fue que ningún Budista pudo
reconocer su tradición Budista en las palabras de Juan Pablo. Este era
un Budismo que existía solo en la imaginación de Juan Pablo, y por lo
tanto éste era un Budismo que simplemente no existía en lo absoluto.
Lo mismo es verdad para la Gran Vía de Jack Kornfield.
Esta Gran Vía no puede encontrarse en ningún a escuela o tradición
Budista o Hindú o Sufi o Cristiana o cualquier otra escuela o tradición,
sino que es una entidad abstracta que de alguna manera flota sobre y
abarca a toda tradición. En nombre de esta No-existente Gran Vía,
Kornfield toma pedazos de cada tradición y las mezcla en una clase de
Sopa de Gran Vía. Por ejemplo, él ocasionalmente cita al Buda, usándolo
como una autoridad para justificar una u otra enseñanza. Sin embargo, si
uno está de verdad enterado de las escrituras Budistas a las que el se
refiere, de inmediato se hace evidente que cuando Kornfield dice, "El
Buda una vez dijo…," lo que realmente quiere decir es, "Esto es lo que
el Buda hubiese dicho, si hubiese sido un psicoterapeuta viviendo en la
California de fines del siglo XX."
A través de este libro, Kornfield alegremente cambia
las enseñanzas Budistas para hacerlas encajar en su esquema. Podemos
encontrar un número de casos donde él supuestamente cita al Buda o
explica alguna enseñanza tradicional donde hace un ligero cambio, una
sutil adaptación, que en forma aislada puede parecer trivial para el
lector casual, pero en total crea un efecto acumulativo en el que las
enseñanzas Budistas son distorsionadas para dar una falsa impresión del
apoyo tradicional a la posición que Kornfield está tomando. Para dar
solo un ejemplo, él cita al Buda diciendo:
Tal como los grandes océanos tienen solo un sabor, el
sabor a sal, así también hay solo un sabor fundamental en todas las
enseñanzas de la Vía, y ese es el sabor a libertad. (76)
Esto suena muy agradable y muy liberal. Sin embargo,
el pasaje debiese leerse algo como: "Tal como los grandes océanos tienen
solo un sabor, el sabor a sal, así también este dhamma tiene un solo
sabor, el sabor a libertad." ¿Cuál es la diferencia? Kornfield
hábilmente cambia el pasaje para insertar su concepto clave del Tao, la
Gran Vía, y presenta al Buda como liberalmente aceptando la validez de
todos los caminos de práctica que corresponden a la Gran Vía. La fuerte
probabilidad de que el Buda nunca haya oído acerca de esta Gran Vía, y
el hecho que en ninguna parte de las escrituras se menciona, lo que
Kornfield pretende exponer no es permisible que se entrometa en el
camino de ésta buena historia.
Enlazada con esta noción de la Gran Vía está el
extensivo uso de Kornfield de la metáfora del mapa. Las tradiciones
espirituales proveen de mapas para la práctica, como se describió antes.
Estas tradiciones y sus mapas a menudo se contradicen unas con otras, y
esto crea un problema para el buscador espiritual. Kornfield nos cuenta
la historia de un matrimonio que practicaba con Sufis, Cristianos y
Budistas Tibetanos. En un punto, el esposo cayó en una depresión y
cometió suicidio. Algunas semanas después su viuda fue confortada por un
amigo de su comunidad Budista quien le aseguró que su esposo había
nacido con seguridad en un reino puro. Esto había sido visto en
meditación. Después, amigos de sus comunidades Sufi y Cristianas en
diferentes ocasiones también le aseguraron que habían visto que su
esposo renació en una u otra circunstancia – y todas estas
circunstancias eran diferentes! Fue donde Kornfield por guía, y el le
aconsejó "hacer a un lado todas sus filosofías y creencias, los mapas de
vidas pasadas y futuras y más," y le preguntó: ¿De qué está ella
convencida de que es verdad, sin importar lo que los demás digan? Ella
contestó: "Sé que todo cambia y no mucho más que eso. Todo lo que nace
muere, todo en la vida está en proceso de cambio." Kornfield preguntó:
¿Podría eso ser suficiente?
Kornfield se dirige a sus lectores y argumenta que en
base a este caso debemos mantener un sentido de investigación en vez de
buscar imitar los ideales espirituales provistos por cada tradición. No
debemos buscar más allá de nosotros mismos y nuestra propia experiencia
(158-63).
Yo siento que el consejo que dio Konfield a la viuda
fue muy bueno: Como practicantes de meditación, debemos aprender a
atenernos fundamentalmente a nuestra propia experiencia. Sin embargo, lo
que encuentro más curioso no es lo que le dijo, sino lo que no le dijo.
Lo que no le dijo fue: Estás practicando en tres tradiciones
espirituales distintas, y has terminado muy confundida. ¿Están
sorprendidos de esto? Si comenzamos un viaje a los desconocido usando
tres mapas contradictorios para mostrarnos el camino, seguramente la
confusión es garantizada. Si queremos desarrollar claridad en vez de
confusión, en algún momento debemos decidir: ¿Qué soy? ¿Soy Budista?
¿Sufi? ¿Cristiano? Y habiendo decidido, entonces ir a por ello, y seguir
el mapa provisto tan lejos como llegue.
Pero en vez de advertir al practicante establecerse
en una tradición, Kornfield le aconseja establecerse por el mínimo común
denominador de todas ellas. En este punto él trae a colación una versión
distorsionada del Kalama Sutta para reforzar su posición, para dar la
completamente falsa impresión de que este consejo está de alguna manera
en concordancia con las enseñanzas del Buda. Las enseñanzas del Buda son
mal-usadas para apoyar una posición que ninguna tradición Budista
apoyaría – que debiésemos usar la práctica como medios para evitar el
compromiso con la tradición, aún cuando esto signifique reducir nuestra
aspiración espiritual para que podamos permanecer confortablemente
dentro de nuestras limitaciones. La cosa que parece estas completamente
fuera de agenda es poner la propia fe en una tradición y rendirse
totalmente a ella.
¿A qué voy? El punto al que estoy tratando de llegar
es que Kornfield no está meramente sugiriendo que las técnicas
psicoterapéuticas se sumen a nuestra práctica de meditación Budista; él
esta inventando una nueva tradición por entero, una nueva religión, la
"Gran Vía" que abarca todo lo bueno de todas las tradiciones de
sabiduría ancestrales, y trasciende todo lo que es limitante en cada una
de ellas. Como cada tradición provee de un mapa específico que guía a la
práctica, le sigue que Kornfield está enseñando del "Mapa de Mapas," y
así él se convierte en la autoridad espiritual última. Ya que si todas
las tradiciones son relativas excepto la "Gran Vía" que las abarca a
todas, y si Kornfield es nuestra autoridad para esta Gran Vía, entonces
le sigue que Kornfield es el maestro de todas las tradiciones. Ni
siquiera el Papa clama esto.
Nada de esto, claro está, se declara abiertamente.
Está simplemente escondido en la retórica, envuelto en capas de
escritura inspiracional que está diseñada para hacer sentir a sus
lectores que han penetrado de alguna manera en los misterios de todos
los caminos místicos del planeta y que, evitando el compromiso con
cualquier tradición específica, han demostrado su superioridad a todas
las tradiciones específicas, y a aquellos engañados y fanáticos que se
pegan a un camino único.
¿Existe la iluminación?
Volvamos a las Cuatro Nobles Verdades. El
acercamiento de Jack Kornfield a la enseñanza ha encontrado apoyadores
en otros psicoterapeutas meditadores. Uno de ellos es Jeffrey Rubin,
autor de "Psicoterapia y Budismo." Señalando a Kornfield como una
autoridad (89), Rubin mueve la agenda más adelante examinando las
aseveraciones hechas acerca de la Iluminación por el Budismo Theravada.
En un capítulo titulado "El emperador de la iluminación puede no tener
ropas," Rubin dice: "En este capítulo, debo desafiar ciertas
suposiciones de la concepción Budista Theravada de la Iluminación"
(83).
Rubin explica que la iluminación en el Budismo
Theravada es descrita como la completa purificación de la mente de las
contaminaciones de la avidez, odio y delusión. Este ideal asume que la
mente puede ser permanentemente y completamente purificada y por lo
tanto transformada (83-4 & 87). Sin embargo, Rubin apunta que en 1983
"cinco de los seis más estimados maestros Budistas Zen en los Estados
Unidos" estuvieron involucrados en comportamientos groseros
no-iluminados como explotación sexual y robo de dinero (88). La pregunta
surge: ¿Cómo ocurren estos obstáculos si estas personas se supone que
son iluminadas? ¿Cómo pudo esto ocurrir? Rubin concluye que estos
escándalos sugieren que: …el condicionamiento psicológico del pasado
que inevitablemente corrompe la personalidad no puede ser completamente
erradicado y que no hay nivel libre de conflicto de la vida humana en la
que la mente sea permanentemente purificada del conflicto. Esto es
consistente con insights psicoanalíticos acerca de la no-transparencia
esencial de la mente humana; esto es, la inevitabilidad de la
inconciencia y la auto-decepción.
Para que un individuo esté iluminado, tendría que
estar seguro de que despertó completamente sin trazo alguno de
inconciencia o delusión. Aún si eso existiese en el presente, no es
claro para mi cómo podría uno saber por cierto que nunca va a cambiar en
el futuro. Desde la perspectiva psicoanalítica, una esfera estática,
libre de conflicto – un "hogar seguro" psicológico- más allá de las
vicisitudes del conflicto y el condicionamiento donde la mente es inmune
a varios aspectos de la vida afectiva como el auto-interés, la
egocentricidad, el miedo, la avidez, la codicia, y el sufrimiento es
quijotesco. Ya que el conflicto y el sufrimiento parecen ser inevitables
aspectos de la vida humana, el ideal de Iluminación puede ser
asintótico, esto es, un ideal inalcanzable (90).
Desde el contexto de las Cuatro Nobles Verdades,
Rubin ha simplemente torpedeado la tercera verdad. Él hace esto en un
intento de integrar el Budismo y la psicoterapia, para crear un nuevo
Budismo más acomodada a la cultura Occidental. Desafortunadamente, Rubin
está tan confundido acerca de la enseñanza Budista que parece no ser
conciente de que no está adaptando o integrando el Budismo, está
simplemente destruyéndolo. Nos referimos antes a la enseñanza del Buda
que ver una de las Nobles Verdades es verlas todas. Estas verdades
forman un patrón que está tan cercanamente entrelazado que negar una de
ellas es negarlas todas. Si no hay cese de dukkha, no hay camino que
lleva al cese de dukkha. Y sin no hay cese de dukkha y no hay camino que
lleva al cese de dukkha, entonces el Buda era por cierto un tipo muy
confundido. Ya que la iluminación es psicoterapeuticamente imposible,
entonces el Buda no estaba iluminado. En otras palabras, nunca hubo un
Buda. La versión de Rubin del Budismo es un Budismo sin-Buda. Y un
Budismo sin-Buda está en la misma posición que una Cristiandad sin-Cristo
– no existentes. Pero ¿es válido el análisis de Rubin? Rubin comenzó
diciendo que estaba examinando la visión Theravada de la iluminación.
Luego él intenta desacreditar esta visión observando el comportamiento
de un número de profesores Zen. Sin embargo, al comparar el ideal
Theravada de iluminación con los representantes de una escuela Mahayana
de Budismo, está cometiendo el clásico error de comparar manzanas con
naranjas. Para empezar, necesitamos examinar esta noción de "iluminación",
que es fuente de confusión sin fin para muchos escritores Occidentales,
no solo Rubin y Epstein.
Nunca he podido encontrar ninguna palabra Pali o
Sánscrita que corresponda a la palabra Inglesa "enlightenment" [iluminación].
Esta palabra fue seleccionada en algún momento de finales del siglo
pasado por traductores Ingleses para la meta de la práctica Budista
debido a su resonancia con el ideal del siglo XVIII de la Iluminación.
La Iluminación Europea fue un movimiento que idealizó el progreso, la
ciencia y la razón - la "luz" en "Iluminación" se refiere a la luz de la
razón. En la Gran Bretaña Victoriana, eruditos Ingleses simpatizantes
quisieron presentar el Budismo de la manera más favorable y liviana
posible, y lo hicieron retratando al Buda como al perfecto caballero
Victoriano. Fue presentado como rechazando la farsa sacerdotal de los
brahmins (quienes para el Inglés Victoriano correspondía al clérigo
Católico Romano) a favor de una religión de razón y moral (Almond:
70-4). Lo único que arruinaba este cuadro era la innegable evidencia en
los textos Budistas de que el Buda enseñó y predijo algún tipo de
bizarra auto-hipnosis o cultivación de estados de trance – que hoy
llamamos meditación. La palabra "iluminación" se refería a un estado de
razón iluminada alcanzada por el Buda quien, sin embargo, existía solo
en la imaginación de los eruditos Victorianos. Desafortunadamente la
palabra quedó, y con ella la confusión.
La palabra buddha viene de la raíz budh, que quiere
decir despertar, saber. Un Buda es alguien despierto, que sabe. El
estado de saber, de estar despierto, que es experimentado por un buddha
es bodhi, y bodhi puede ser traducido razonablemente como despertar.
Pronto tras su despertar el Buda mismo describió lo que había
descubierto bajo el Árbol Bodhi de esta manera:
Este dhamma que he descubierto es profundo, difícil
de entender, difícil de despertar a él, pacífico, exaltado, más allá del
alcance de la razón, sutil, a ser experimentado solo por el sabio. Pero
estas personas encuentran placer en el apego, se deciden por el apego,
se deleitan en el apego; y para una persona que encuentra placer en el
apego, se decide por el apego, se deleita en el apego, este estado es
difícil de comprender: esto es, condicionalidad específica (idapaccayata),
surgimiento dependiente (paticcasamuppada).
Este estado, además, es extremadamente difícil de ver:
esto es, el calmar toda formación, la redención de todo apego, la
destrucción del ansia, el desvanecimiento de la pasión, cese, nibbana.
(Vin. 1: 4-5)
Podemos ver que el Buda dividió su descubrimiento en
dos aspectos: condicionalidad específica/surgimiento dependiente, y
nibbana. Surgimiento dependiente se refiere a la estructura de la
experiencia - toda experiencia. Es otra expresión para la segunda y
tercera de las Cuatro Nobles Verdades, pero vistas desde otro ángulo.
Surgimiento dependiente se resume en el siguiente verso, que se
encuentra en los suttas:
Cuando esto es, eso es; Del surgimiento de esto, eso
surge. Cuando esto no es, eso no es; Del cese de esto, eso cesa. (S
2.28)
El Surgimiento dependiente enseña que todas las
experiencias surgen y cesan dependiendo de otras condiciones y no ellas
mismas. La experiencia es inherentemente dinámica, un proceso sin fin de
cambio sin excepción. El Surgimiento dependiente expande las Nobles
Verdades del surgimiento y cese del dukkha, revelando los patrones
específicos de causalidad que dan nacimiento o a dukkha o al cese de
dukkha. La Condicionalidad específica se refiere al hecho de que
cualquier experiencia específica surge debido a alguna otra experiencia
específica, y luego cesa debido a alguna otra experiencia específica. La
Condicionalidad específica enfatiza el orden del cambio, el hecho de que
las experiencias no surgen aleatoriamente sino de acuerdo a patrones
precisos y observables de causa. En el Mahatanhasankhaya-sutta, el Buda
examina a sus estudiantes en su experiencia de meditación:
Bhikkhus, ¿ven ustedes: "Esto ha venido a ser"? …
¿Ven ustedes: "Su originamiento ocurre con esto como soporte"? … ¿Ven
ustedes: "Con el cese de ese soporte, lo que ha venido a ser está sujeto
a cesar"? (M 1.260)
Notar el enfoque de las preguntas del Buda. No está
simplemente preguntando a sus estudiantes, "¿Ven el cambio?" Está
preguntando, "¿Ven los patrones de cambio? ¿Ven qué soporta a qué? ¿Ven
qué experiencia específica le da nacimiento a qué experiencia
específica? Y cuando esa experiencia cesa, ¿ven qué es lo que cambia
para hacerla cesar?"
Este orden percibido en el flujo de la experiencia,
el hecho de que podamos ver que precisamente esto le da nacimiento a
precisamente aquello, es la condicionalidad específica. Eso es lo que
hace nuestra situación realizable. La sabiduría del Buda expone las
estructuras subyacentes de nuestra experiencia, las leyes subyacentes
que gobiernan el cambio, y por lo tanto nos muestra cómo podemos
desarrollar nuestra experiencia en una dirección que queramos. Esto es
lo que hace posible el camino. La meta de la práctica, y los medios de
la práctica, es despertar (bodhi). A lo que despertamos es a nuestra
experiencia, ahora. Esta experiencia, ahora, es el contenido del
despertar. Nótese que despertar no se refiere a ningún tipo específico
de experiencia, ya sea dolorosa o placentera, feliz o triste, Oriental u
Occidental. Despertar es simplemente el saber penetrante de la
estructura de cualquier experiencia que esté surgiendo y cesando, ahora.
El segundo aspecto del dhamma del Buddha es nibbana
(en Sánscrito, nirvana). En Budismo Theravada, nibbana se refiere a la
experiencia paradójica del cesar de toda experiencia, el apagón del
universo fenoménico. Es este segundo aspecto del dhamma el que
transforma en forma permanentemente a la mente. Podemos, de acuerdo a la
enseñanza Theravada, pasar el tiempo que sea en la experiencia de bodhi,
pero no necesariamente haber experimentado el nibbana; y los efectos de
la experiencia de bodhi son temporales, no permanentes.
En este contexto podemos ver el error de Ruin. El
Budismo Mahayana ve su ideal en el logro de bodhi, que se expresa como
shunyata, o vacío. Los seguidores de Mahayana son bodhisattvas, seres (sattva)
que se inclinan hacia el despertar (bodhi). Un boddhisatva debe
renunciar a la experiencia de nirvana hasta su última vida, cuando ha
acumulado suficiente sabiduría y compasión como para lograr la completa
Budeidad y convertirse en un sammasambuddha. Los profesores Zen de los
que Rubin habla siguen una práctica que está diseñada para dar a luz
esta experiencia de vacío. No siguen una práctica diseñada para dar a
luz la experiencia de nirvana. Nada de lo que estos profesores Zen digan
o hagan pueden decirnos nada acerca del ideal Theravada de iluminación,
ya que no tenemos ninguna evidencia de que ninguno de ellos la hayan
experimentado alguna vez.
La confusión de Rubin se debe a su determinación de
mezclar las diferentes tradiciones de Budismo en un guiso homogéneo que
no es ni Theravada ni Mahayana – que, como la Gran Vía de Kornfield, no
corresponde a ninguna tradición Budista viviente real que se encuentre
en algún lugar del planeta. Pero aparte de estar confundido acerca de la
iluminación, Rubin se está embarcando en algún truco de magia
hermenéutico que necesita ser examinado
Interpretando el
Budismo
Permitámonos revisar el viaje que hemos estado
tomando. Comenzamos con psicoterapeutas que practican meditación Budista
tomando el proyecto de traducir o interpretar el Budismo en términos que
son culturalmente relevantes para el Occidente contemporáneo usando la
psicoterapia como molde. Hemos visto que en la práctica esto significa
más que meramente afirmar que la psicoterapia puede ser usada como una
ayuda a la meditación tradicional Budista. Sino, que ha involucrado, en
los trabajos de los terapeutas en discusión, una re-escritura
fundamental del Budismo, la creación de una forma completamente nueva de
Budismo que no corresponde a ninguna de las tradiciones Budistas
existentes, y que está diseñada para ser compatible con as enseñanzas de
la psicoterapia. En este punto necesitamos observar al problema más
amplio de la interpretación o traducción misma.
¿Qué es interpretación? Interpretar significa leer un
mito en términos de otro. En su provocativamente llamado "Hemos tenido
cien años de psicoterapia – y el mundo se está poniendo peor", el
psicólogo James Hillman habla del modelo de desarrollo que Kornfield,
Rubin y Epstein dan por sentado. En una conversación con el periodista
Michael Ventura, Hillman dijo:
El principal contenido de la psicología Americana es
la psicología de desarrollo: Lo que te ocurrió antes es la causa de lo
que te ocurrió después. Esa es la teoría básica: nuestra historia es
nuestra causalidad. … Entonces debes volver a la niñez para obtener el
por qué estás de la manera en que estás. … Ninguna otra cultura haría
eso. Si estás loco en otra cultura o bastante perturbado o impotente o
anoréxico … Puede ser por miles de otras cosas – las plantas, el agua,
las maldiciones, los demonios, los Dioses, estar fuera de contacto con
el Gran Espíritu. Nunca, nunca sería lo que te ocurrió con tu madre y
con tu padre cuarenta años atrás. Sólo nuestra cultura usa ese mito.
Ventura: ... Ese no es un mito, eso es lo que
ocurrió!
Hillman: "Ese no es un mito, eso es lo que ocurrió."
En el momento en que decimos que algo es "lo que ocurrió" estamos
anunciando, "Este es el mito que yo ya no veo como mito. Este es el mito
por el cual no puedo ver más allá." "Ese no es un mito, eso es lo
que ocurrió" sugiere que los mitos son cosas que nosotros no
creemos. Los mitos que creemos y que están en medio, les llamamos "hecho",
"realidad", "ciencia." (17-18)
No deseo cuestionar las fortalezas y debilidades del
modelo de desarrollo de la psicología aquí. Todo lo que quiero hacer
aquí es presentar el concepto de mito. Estoy usando la palabra "mito"
para referirme a lo que damos por sentado en una sociedad, como un hecho,
como obvio, como lo que ocurre. Aquello que es tan obvio que nunca
siquiera se nos ocurre cuestionar seriamente. Como Hillman apunta, los
mitos surgen dependiendo de una cultura dada. Lo que es obvio para una
cultura está lejos de ser obvio para otra cultura, y viceversa. Este es
el problema en el que nos involucramos cuando "traducimos" de una
cultura a la otra, o "interpretamos" una cultura en términos de otra.
Por ende la respuesta a mi pregunta, ¿qué es
interpretación? Interpretar significa leer un mito en términos de otro.
Estamos todos viviendo dentro de un mito, el mito o mitos que nos
proveen de nuestra visión fundamental del mundo. Los psicoterapeutas
están leyendo el mito Budista en términos de su mito psicoterapéutico.
Para poder interpretar, debemos tomar al mito ajeno y leerlo a través de
la rejilla, como si fuese, una rejilla conceptual que puede reajustar
las partes del mito ajeno y hacerlas coherentes para nosotros. En este
proceso, un mito en particular debe ser dominante, porque un mito en
particular debe proveer aquello a través de lo cual o en términos del
cual el otro es leído. Los psicoterapeutas interpretan el Budismo en
términos del mito de la psicoterapia, entonces lo que naturalmente
emerge es una visión del Budismo colonizada por la psicoterapia. La
psicoterapia se convierte jerárquicamente superior al Budismo. Pero para
entender el Budismo, uno debe entrar la mito Budista, y una vez que
estamos dentro de ese mito, entonces naturalmente leemos la psicoterapia
en términos de Budismo. Cuando hacemos eso, el Budismo se convierte en
jerárquicamente superior a la psicoterapia.
Rubin dice que la Iluminación es imposible, porque en
el mito de la psicoterapia la ausencia de la mente inconsciente es
imposible. Pero el mito del Budismo Theravada no postula la existencia
de una mente inconsciente. Lo más cercano en la psicología Theravada a
la noción de un inconsciente es el concepto de anusaya kilesa, las
aflicciones latentes. Bodhi, en este mito, implica la ausencia de toda
anusaya kilesa, la ausencia de toda aflicción latente.
Como hemos visto antes cuando hablamos de la
condicionalidad específica y el surgimiento dependiente, la visión de
mundo Budista es de procesos dinámicos. Todo fenómeno surge y cesa.
Fundamental en el mito Budista es el concepto de anatta, o no-ser.
Cuando practicamos meditación vipassana, nos entrenamos para ver las
discontinuidades en nuestra experiencia. A medida que hacemos esto,
vemos nuestra experiencia como un flujo continuo de surgimiento y cesar,
surgir y cesar, sin fin. Nos hacemos íntimos del cambio, o, en términos
Budistas, la Impermanencia (anicca).
Normalmente cuando vemos cambio asumimos una entidad
subyacente que ocurre bajo ese cambio. Por ejemplo, todos sabemos que el
tiempo [climático] está constantemente cambiando: hoy hace calor, mañana
será más fresco, ayer fue húmedo, hoy está seco. Sin embargo, el mismo
lenguaje que usamos demuestra que asumimos una entidad subyacente, que
llamamos "el tiempo [climático]", que, mientras está sujeto a cambio, él
mismo permanece inmutable. Todos sabemos que nuestra experiencia está
constantemente cambiando, pero asumimos que existe una persona
subyacente – "yo" – quien, mientras está sujeto a cambio, él o ella
misma permanece inmutable. En otras palabras, mientras todos conocemos
el cambio, todos asumimos que hay alguien a quien el cambio le está
ocurriendo. Esta suposición no-examinada es uno de nuestros mitos guías,
y es dentro de este mito que emprendemos la práctica Budista.
La enseñanza de anatta niega la existencia de alguien
o algo que subyace al proceso de cambio. Para el Budismo, lo que existe,
es proceso, y todo lo que hay, es proceso. Por ende, desde el mito
Budista, los contenidos de la mente surgen y cesan, y no hay mente más
allá o debajo de ese proceso de surgimiento y cesar. No hay nada que
subyazca en ese proceso. Por esto, ¿los contenidos de la mente –
nuestros impulsos, deseos, miedos y odios - surgen? ¿Dónde van cuando
cesan? No lo sabemos. El mito de la psicoterapia postula la existencia
de un algo, un Inconsciente, que es el depósito de estos contenidos
mentales. Pero en el mito Budista, todo lo que existe son patrones
causales, y decir que los pensamientos y emociones surgen del
inconsciente es simplemente decir que no conocemos los patrones causales
de los cuales nuestros pensamientos y emociones surgen. De repente están
aquí simplemente, y luego se van. Pero un buddha, un despierto, ve la
red completa de relaciones causales. Esto es surgimiento dependiente. Él
ve la causa específica de cada experiencia específica. Esto es
condicionalidad dependiente. La totalidad de este ver es bodhi,
despertar, y este proceso es todo lo que hay para ver.
Así que cuando Rubin juzga a la doctrina Budista del
despertar en base a la presencia o ausencia de una mente inconsciente,
él está juzgando un mito cultural por los estándares de otro, y
asumiendo la aplicación universal, y por lo tanto la superioridad, de su
propio mito cultural. Rubin comienza su libro criticando lo que él llama
acercamientos Eurocéntrico y Orientocéntrico al estudio del Budismo y la
psicoterapia. Un acercamiento Eurocéntrico ve al psicoanálisis como
superior, y un acercamiento Orientocéntrico ve al Budismo como superior.
Rechazando esto, él busca permitir una conversación entre Budismo y
psicoterapia que trae a colación las fortalezas y debilidades de cada
tradición, permitiendo a cada una suplementar y mejorar la otra (6-7).
En realidad él no hace tal cosa, y en vez termina con una jerarquía
firmemente fija en la que la psicoterapia está arriba y el Budismo abajo.
Mientras leamos un mito en términos de otro, tal
jerarquía de valores es inevitable. Rubin y Epstein terminan destruyendo
al Budismo y convirtiéndolo en una nueva forma de psicoterapia. No están
contentos con simplemente dejar al Budismo solo y usar la meditación
vipassana como una herramienta psicoterapéutica, sino que insisten en
reinventar el Budismo en sus propios términos. Desafortunadamente, están
tan confundidos acerca del Budismo que su nuevamente acuñado Budismo es
claramente inferior al original. El nuevo Budismo de Kornfield es más
sofisticado que el de Epstein y Rubin, en parte porque él conoce más de
éste en primer lugar, y en parte porque él lee tanto al Budismo como a
la psicoterapia desde un tercer punto de vista que no es ni Budismo ni
psicoterapia, pero que flota sobre ambos. Esta es su "Gran Vía," que
supuestamente trasciende a todas las tradiciones espirituales y todas
las terapias. Pero además él termina con una jerarquía firmemente
arraigada, con un nuevo Budismo de su propia invención.
Conclusión
¿Y qué, después de todo, está mal con esto? Muchas
personas pueden concluir que prefieren estas nuevas versiones del
Budismo a cualquiera de los modelos tradicionales actualmente en oferta.
Ciertamente si las ventas de libros son algo por lo cual abogar, la Gran
Vía de Kornfield es una mercancía muy ajustada a nuestro mercado
espiritual post-moderno. Pero seamos claros en lo que está ocurriendo.
No intentemos engañarnos o a alguien más de que estamos practicando las
enseñanzas del Buda cuando seguimos cualquiera de estas formas
sucedáneas de Budismo. Seamos claros en las en enseñanzas de quién
estamos poniendo nuestra fe.
Kornfield reduce el Budismo a una colección de
disciplinas o técnicas espirituales, la más importante de las cuales es
la meditación vipassana. Estas disciplinas son parte de la alegre bolsa
de técnicas que juntas hacen la Gran Vía. Practicando con este espíritu,
el buscador puede evitar por siempre el convertirse en un encontrador,
porque nunca negocia en adherir a ninguna tradición específica. Para
Kornfield, a meta de la práctica es la madurez espiritual, y la madurez
espiritual "no es acerca de adoptar ninguna filosofía en particular o
set de creencias o enseñanzas" (316), sino que involucra la libertad
de moverse de vehículo espiritual en vehículo espiritual, de acuerdo al
deseo del buscador y, presumiblemente, el consejo de su terapeuta. El
buscador nunca se convierte en encontrador, nunca se convierte en
alguien que pone su fe en una tradición y la sigue sin reservas, sin
echarse para atrás. Siempre el buscador mantiene esa sensación de
separación, esa sensación de alienación inherente en el conocimiento de
que la tradición en la que él practica es solo otra mercancía en el
mercado espiritual, que, en caso de dificultad, puede ser cambiada por
el último modelo.
Epstein y Rubin quieren re-escribir el Budismo en sus
propios términos, tomando el océano de la sabiduría del Buda y
reduciéndola en un pequeño charco suficiente para acomodarse a las
visiones de Freud y sus sucesores. Su Budismo es superficial, limitado y
extremadamente enlodado, un Budismo que refleja en forma precisa su
confusión e ignorancia, y que tiene casi nada de conexión con cualquier
tradición Budista viviente.
¿Cual es la alternativa? En una palabra, fe. La fe
involucra una redención a la tradición, que en Budismo se expresa como
tomar refugio en los tres tesoros de el Buddha, Dhamma y Sangha.
Comenzamos este escrito con la afirmación de Jack Kornfield de que la
mitad de los estudiantes que intentan el retiro de tres meses en IMS no
pueden embarcarse en la meditación vipassana debido al sufrimiento por
el que están pasando. En el Nidana-vagga del Samyutta Nikaya el Buda en
un pasaje expone en breve el camino completo del sufrimiento a la
liberación. Él explica que el sufrimiento da a luz la fe (saddha), la fe
da a luz el deleite (pamojja), el deleite da a luz al éxtasis, el
éxtasis da a luz a la calma, la calma da a luz a la dicha, la dicha da a
luz a la concentración [samadhi], la concentración [samadhi]
da a luz al saber y ver los fenómenos como son, saber y ver los
fenómenos como son da a luz al des-encanto, el des-encanto da a luz al
desvanecimiento de la pasión, y el desvanecimiento de la pasión da a luz
a la liberación (S 2.30-3). Nótese cómo comienza el proceso. Del
sufrimiento procedemos al deleite, y lo que convierte al sufrimiento en
deleite es la fe. Fe es el ingrediente que falta en el extraño intento
de psicoterapeutizar al Budismo. Ninguno de los terapeutas que hemos
observado aquí parecen haber tomado en serio el pensamiento de que lo
que necesitamos hacer es cultivar la fe en los tres tesoros del Buddha,
Dhamma y Sangha. Presumiblemente son demasiado sofisticados para eso – o
quizás simplemente sienten que la fe no va a vender.
EL Budismo no es una colección de técnicas
terapéuticas o espirituales. El Budismo es un océano. Si queremos somos
libres de chapotear en la orilla, intentando una técnica aquí o una
terapia allá, ocasionalmente dejando que nuestros pies se mojen, pero
quedándonos seguros dentro de nuestras limitaciones. O podemos tomar el
consejo de Dogen Zenji, quien dijo: "Despierta a la mente que busca el
camino, y sumérgete en el océano del Budismo." En últimas el futuro del
Budismo en Occidente será decidido por aquellos que se sumerjan, porque
los chapoteadotes siempre se retraerán y, en vez de adaptar el Budismo
como su nuevo hogar, desarrollarán nuevas formas de psicoterapia
Budizada. En últimas debemos escoger a quién seguiremos. Podemos seguir
al Buda o podemos seguir a Freud; no podemos hacer ambas, ya que no
viajan en la misma dirección.
Bibliografía
Almond, Philip. The British discovery of Buddhism.
Cambridge: Cambridge University Press, 1988.
Epstein, Mark. Thoughts without a thinker:
Psychotherapy from a Buddhist perspective. New York: Basic, 1995.
Hillman, James & Michael Ventura. We've had a hundred
years of psychotherapy - and the world's getting worse. San Francisco:
HarperSanFrancisco, 1992.
John Paul II. Crossing the threshold of hope. London:
Jonathan Cape, 1994.
Kornfield, Jack. A path with heart: A guide through
the perils and promises of spiritual life. New York: Bantam, 1993.
Majjhima Nikaya, Vol. 1. Edited by V. Trenckner. Pali
Text Society. First published 1888. London: 1964 reprint.
Rubin, Jeffrey. Psychotherapy and Buddhism: Towards
an integration. New York: Plenum, 1996.
Samyutta Nikaya, Part 2 Nidana Vagga. Edited by Leon
Feer. Pali Text Society. First published 1888. London: 1960 reprint.
Samyutta Nikaya, Part 5 Maha-vagga. Edited by Leon
Feer. Pali Text Society. First published 1898. London: 1976 reprint.
Patrick Kearney
Department of Studies in Religion
University of Queensland QLD 4072
Ph: (07) 3846 4974 (h) (07) 3365 2162 (w)
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